En el nombre de Dios el Clemente, el Misericordioso

 
Las acciones de los peregrinos en el día del sacrificio
Alabado sea Allah, Clemente Misericordioso, quien no engendró ni ha sido engendrado y es incomparable. Atestiguamos que no hay más dios que Allah y Muhammad (P y B) es su Profeta. Las bendiciones de Allah sean con todos sus profetas y enviados
 

Las principales acciones en el  día del sacrificio, comienzan con el siguiente orden:

Apedreando los monolitos, seguido del sacrificio, después cortarse el cabello o rebajarse el mismo, circunvalar la Kaaba y este orden es Sunnah,  si hay cambios en el orden, no es condenable, así lo afirma un hadiz del Profeta (P y B), transmitido por Abdulhaji Ibn Amar, que dijo: Se levantó el Profeta Muhammad (P y B) en el último sermón en Minna, la gente le preguntó y de ellos un hombre dijo: ¡Oh Mensajero de Allah, yo cambié el orden y me corté el pelo, entonces el Profeta Muhammad (P y B) dijo: Haga el sacrificio, y no se aflija. Después vino otro hombre y dijo: ¡Oh Mensajero de Allah, yo no me dí cuenta he hice el sacrificio antes de apedrear, a lo que el Profeta Muhammad (P y B) respondió: Apedrea y no te aflijas. Y a todas las preguntas que se le hicieron, Él agregó: Sobre el orden de las cosas, no hay que afligirse, porque valen. 

Las dos permisiones: (Al-tahalul - al awal ual tahalu - azani) En el día del sacrificio después de apedrear los monolitos, rebajar el cabello se le permite al peregrino lo que se le prohibió en estado de Ihrám. Entonces puede perfumarse y ponerse su vestimenta común sin mantener relaciones maritales, esta es la primera permisión. La segunda, es cuando circunvala la casa de Allah, por segunda vez, al terminar puede juntarse con su mujer.   

La lapidación:  Al realizar este acto se utilizan piedras del tamaño de una uva, que se recogen en Munna, y son arrojadas a los tres monolitos, el grande, el mediano y el pequeño, se tiran en dirección de la Mezquita del Haif, y el tirar las piedras es casi una obligación, pero no es un pilar de la peregrinación. El que no arroja las piedras, compensará este acto con un sacrificio. 

De dónde sacamos las piedras?    Nosotros sacamos las piedras del área de Musdálifa, y dijo el Imán Ahmad: “Tomen las piedras de cualquier parte”. 

La cantidad de piedras: (70 ó 49)

Siete se arrojan en el día del sacrificio en el monolito del Ákaba, y veintiunas al día siguiente del sacrificio, siete por cada monolito o Yamarat, y veintiún piedras el tercer día y al cuarto las últimas veintiún piedras, y en total son setenta.

 Si son 49 piedras: Se arrojan en el día del Id siete piedras, en el segundo veintiuna y en el tercer día veintiuna, en total son cuarenta y nueve. Y no se tiran en el cuarto día. 

Los días de la lapidación: ¡Recordad a Dios en días determinados*! Quien los reduzca a dos días* no hace mal; como tampoco quien se demore, si es que teme a Dios. ¡Temed a Dios! ¡Sabed que seréis congregados hacia Él! Sagrado Corán 2:203*Son los días 11, 12 y 13 del mes de la peregrinación que siguen al día del sacrificio. * De tres a dos días.  

Se puede designar otra persona para la lapidación? Quien puede realizarla.  Dijo Yaber Ibn Abdala compañero del Profeta (P y B): “Peregrinamos con el Profeta Muhammad (P y B) y con nosotros las mujeres y los niños, y recitamos fa-la baina an-asubian ua ramaina anhum, y tiramos las piedras por los niños. 

Quedarse en Minna:  Quedarse en Minna es casi obligatorio, las primeras tres noches o segunda y tercer noche, o las dos noches correspondientes al 11 y 12 del Sagrado mes de la peregrinación. 

Dijeron tres Imanes:   Pero los Hanifas dicen: Que el quedarse en Minna es Sunnah, y dijo Ibn Abbas: “Y si tiraste las piedras, quédate donde quieras.” 

Cuando volver de Minna:  Vuelve de Minna hacia Mecca antes del crepúsculo del tercer día, cuando terminas de tirar cuarenta y nueve piedras y esta es la opinión de tres imanes, pero según los hanifas, se vuelve a la Mecca antes del amanecer del cuarto día.

   Pero no se aconseja salir de noche, es contrario a la Sunnah, sólo Allah sabe más.

 
Assalamu Alaikum ua Rahmatulah
Autor: Sheij Wayih Abu Zeid Al Sayed